
El verano es sinónimo de sol, playa, piscina y momentos inolvidables al aire libre. Pero, mientras disfrutas, hay alguien que trabaja horas extra sin protestar: tu piel.
Tanto si estás volviendo de tus vacaciones como si estás haciendo la maleta, este es el momento perfecto para preguntarte: ¿cómo está tu piel realmente? Y más importante aún: ¿qué necesita ahora?
Lo que el sol deja atrás (aunque no lo veas al instante)

Aunque una piel bronceada puede parecer saludable, la realidad es que la exposición solar prolongada deja huella:
- Deshidratación y textura áspera
- Manchas solares o hiperpigmentación
- Líneas finas que antes no estaban ahí
- Brotes de acné por sudor o uso de protector solar incorrecto
- Aparición o cambios en lunares
¿Cómo reparar tu piel después del verano?

- Hidratación intensiva
Usa cremas con ácido hialurónico, ceramidas o aloe vera para restaurar la barrera cutánea. - Antioxidantes por dentro y por fuera
Incorpora productos con vitamina C o niacinamida para combatir radicales libres y unificar el tono. - Exfoliación suave (no agresiva)
Elimina células muertas con exfoliantes químicos suaves como ácido láctico o mandélico. - Revisión dermatológica
¿Algún lunar cambió este verano? Es el momento de revisarlo con un especialista. - Retomar (o empezar) el retinol
Septiembre es ideal para reintroducirlo en tu rutina con cuidado.
El protector solar no se va de vacaciones
Aunque estés volviendo a la rutina, el protector solar debe seguir siendo parte de tu día a día. Especialmente si vas a incorporar productos como retinol o vitamina C, que aumentan la sensibilidad al sol.
En resumen

Tu piel ha hecho un gran esfuerzo este verano. Dale ahora lo que necesita: hidratación, reparación y prevención.
Y si notas manchas, sequedad persistente o lunares que han cambiado, consulta con tu dermatólogo. Un control a tiempo puede marcar la diferencia.